EL CONOCIMIENTO
COMO PRINCIPAL RECURSO
Uno de los Recursos principales de la
nueva economía del desarrollo humano ha sido el conocimiento. Esto demuestra
que el modo como las personas utilizan el conocimiento logran elevadísima
relevancia social. La dificultad de los estudiantes para adquirir conocimientos
científicos y las escasas posibilidades de transferir los mismos a las
situaciones de la vida cotidiana, han provocado una sensación de fracaso tanto
entre los alumnos como entre los docentes. En los últimos tiempos se insiste en
la gran influencia que tiene sobre el aprendizaje el clima del aula. Se
reflexiona sobre esa cuestión y se mencionan pautas para el aprendizaje en un
ambiente saludable el cómo enseñar ha sido una
preocupación constante de todos los docentes de ciencias. En las últimas
décadas se ha transformado en un problema de difícil solución; los alumnos
presentan grandes dificultades para adquirir conocimientos científicos, así
como para utilizar y transferir los mismos a situaciones cotidianas. Por eso se
ha cuestionado la calidad y la pertinencia de la enseñanza de las ciencias,
principalmente por parte de quienes reciben a los egresados de la enseñanza
secundaria; los docentes se han visto muchas veces inmersos en verdaderas
«modas» metodológicas, sin haber tenido el tiempo necesario para detenerse a
analizar sus fundamentos, pero comprobando, a la vez, la ineficacia de tales
propuestas. A fines de la década del 50, muchos países vieron la necesidad de
mejorar la formación científica de los estudiantes y la motivación para las
carreras superiores. A partir de entonces fueron apareciendo distintos modelos
didácticos, basados en avances epistemológicos y psicopedagógicos. No obstante,
la dificultad por parte de los alumnos en la adquisición de conocimientos
científicos persistía. La mayoría opinaba que las ciencias eran difíciles, y,
por lo tanto, se asistía a una desmotivación hacia las carreras científicas. A
su vez, la mayoría de los profesores entendía que sus alumnos no aprendían. Esta
situación generó una sensación de fracaso que agudizó el problema. Además, en
la década del 70 se le adiciona el avance significativo que se produce con la
democratización de la enseñanza en casi todos los países, que permite el acceso
a la educación secundaria de sectores hasta ese momento marginados de ese tramo
educativo. Este logro democrático, tendiente a una mayor equidad, podía
revertir en una nueva situación de inequidad si no se lograba mejorar la
calidad de las adquisiciones y que todos los alumnos y alumnas pudieran acceder realmente a los
conocimientos científicos. Se adiciona un nuevo elemento que hay que
contemplar: la heterogeneidad de la población escolar. En esta búsqueda de
nuevas respuestas parecería prioritario tener en cuenta las aportaciones de la
fuente epistemológica de la ciencia y de la psicología cognitiva.
Coincidentemente con esta impresión de fracaso en la enseñanza y frente a la
dificultad del problema que se precisa resolver, adquiere auge en la década del
70 la investigación en didáctica de las ciencias. Se configura en un nuevo
campo de investigación, con objeto propio de estudio, dando origen a una
comunidad de estudiosos que se interesa por todas las situaciones y factores
intervinientes en la apropiación de los conocimientos científicos. Esta
confluencia de aportaciones (desde el ámbito epistemológico, psicológico,
social y didáctico) ha permitido hoy constituir un cuerpo de conocimientos que
posibilita avanzar hacia un cierto consenso acerca de propuestas metodológicas
lo suficientemente amplias y ricas como para ser aplicadas a alumnos diversos
en contextos diferentes.
Yessica Marcela Bernal
Yessica Marcela Bernal